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martes, 26 de junio de 2007

Aportes desde la Historia

HACE 136 AÑOS 170 ESCUELAS FUERON QUEMADAS EN BOYACA

Por: Víctor N. Dávila. Mg. Historia. victdavila@gmail.com

Terminada la guerra civil de 1876-1877 denominada guerra a las escuelas por la destrucción que éstas sufrieron, Leonidas Espinosa Inspector del Norte de Boyacá relató en El Boyacense del 27 de abril de 1878, que la guerra había clausurado las escuelas provocando la desbandada de niños, la desaparición de los Directores quienes huyeron para salvaguardar sus vidas y se originó una crisis por la dificultad para reestablecer el servicio: “Las rentas desorganizadas, i los útiles, los que no fueron estraidos, fueron destrozados, quedando así los establecimientos en completa ruina, de la cual es difícil salir” (sic).


¿Por qué quemaron las escuelas?


Porque la iglesia y los conservadores aliados en la “Regeneración” necesitaban recuperar el poder político y económico que le habían arrebatado los liberales en la guerra civil de 1860. Además respondían a la lucha mundial que Roma emprendió con todas sus fuerzas contra las concepciones políticas del Estado nacidas con la Revolución Francesa y que arrebataba sus privilegios seculares sobre la tierra, sobre los campesinos, sobre las conciencias y sobre la educación. La Iglesia se oponía a la democracia y a la incorporación de las masas a la política porque derrumbaba el poderío absoluto de los monarcas considerados por el clero como representantes directos de la autoridad delegada de Dios; rechazaba la industrialización y el capitalismo porque destruía su derecho sobre el monopolio de las tierras y el poder de los terratenientes. Las condenas de los Papas a la Revolución Francesa, en las Encíclicas “sociales” constituyeron la línea ideológica del conservatismo de todos los matices aquí en Colombia, y en Europa.

En Boyacá pese a la oposición, los liberales durante el radicalismo (1860-1880) construyeron caminos, proyectaron vías férreas para conectar el comercio nacional e internacional. Reformaron la instrucción y excluyeron a la Iglesia de su control, más no de la cátedra de religión, pues los liberales no eran ateos como lo pregonaron los regeneracionistas y decretaron la separación del poder eclesiástico de los asuntos administrativos del Estado. La instrucción era casi nula y en el transcurso de 20 años levantaron escuelas de primaria y superior, donde se enseñaban matemáticas, ciencias naturales, caligrafía, literatura, contabilidad, geografía, historia patria, gimnasia y calistenia. En 1873 existían 36 escuelas públicas y privadas y para 1876 se habían abierto 168 más. El número de estudiantes atendidos de ambos sexos en aquel año, pasó de 1.862 a 8.190; cifras valorables pero pequeñas frente al 75% de la población mayoritariamente analfabeta de agricultores y artesanos. Pero estos avances la guerra los destruyó y Boyacá involucionó a estados de barbarie y atraso que aún se ven. Ningún otro hecho suscita tanta indignación por el cobro de vidas y daños a la integridad material y psíquica de la nación, como la violencia contra una escuela y sus integrantes. En Boyacá las turbas sectarizadas incendiaron 170 escuelas públicas de 205 que existían en 1875.

Esta patética historia ratificó la expectativa de la democracia y la igualdad ante el autoritarismo que con sus inimaginables conductas usa todo instrumento físico o mental como la candela, la motosierra y la ignorancia para condenarla al olvido.

Coletilla: Uribe llegó a compararse con Rafael Núñez quien después de las guerras civiles de 1876 y 1885 se hizo reelegir en alianza con las fuerzas más retrógradas haciendo añicos las reformas democrático burguesas del siglo XIX, algo parecido al desmonte del Estado Social de Derecho. El Dr. Oliverio Castillo Director de Salvación Agropecuaria en Boyacá, en su mensaje a los educadores durante el paro de mayo, definió el recorte de las transferencias, como una involución a épocas de atraso y de ignorancia similares a las del colonialismo, pero en la versión recolonizadora de EEUU con el TLC.

BIBLIOGRAFÍA:

DAVILA CAMPO, Víctor Narciso. De la guerra a las escuelas a la educación confesional en Boyacá, 1878-1903. Tunja, UPTC, Tesis para optar titulo de magister en historia, 2005.

ESPINOSA, Leonidas. “Informe del Inspector de Instrucción Pública del Departamento del Norte.” Cocui, febrero 9 de 1878. En: El Boyacense. Nº 459.Tunja, 27 de abril de 1878. pp. 285- 286.

GUTIÉRREZ CELY, Eugenio. “El Radicalismo (1860-1878)” En: Gran enciclopedia de Colombia temática. Volumen 2, Historia desde la Nueva Granada hasta la Constituyente 1991. Bogotá, 1991, pp. 404-405.

OCAMPO TRUJILLO, José Fernando. “Los antecedentes de la Regeneración 1875-1885: El ascenso de Núñez y el conservatismo”. En: Ensayos sobre Historia de Colombia. Manizales, Biblioteca de Escritores Caldenses, 1988, pp. 62-63.

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