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lunes, 7 de marzo de 2011

Porque los campesinos marcharan este miércoles 9 de marzo.



Según el Dane en Boyacá somos 1.211.186, habitantes, 632.836 son población  rural que representa el 47%  de la población total.  De los hogares en el campo, 149.311, el 51% tiene necesidades básicas insatisfechas, es decir malas condiciones en su vivienda, en servicios públicos y servicios sociales en total son 324.455 personas que mal viven en estas condiciones. Estadísticas (2005).
Según el Departamento Nacional de Planeación, el 65.9% de la población en Boyacá vive por debajo de la línea de pobreza es decir menos de un salario mínimo y el 29.2% por debajo de la línea de indigencia, esto es menos de la mitad de un salario mínimo, que son $250.000 pesos. Estos indicadores demuestran cuán lejos estamos en Boyacá de lograr las metas del milenio, al 2015, que es reducir la pobreza al 28.5% y el segundo que es la pobreza extrema a menos del 8.8%. Según los datos de Acción Social en Boyacá son 79.000 familias las que reciben el subsidio de familias en acción, con un gasto estatal anual de $48.000 millones,  que es una suma irrisoria para hacerle frente a la pobreza extrema las de familias urbanas y rurales que padecen esta condición.
Las cifras del sector productivo especialmente las del agropecuario nos ayudan a resolver el interrogante de nuestra pobreza. Boyacá produce 1.606.000 toneladas de alimentos al año,  en un total de 928.487 hectáreas.
De estas 148.000 son para cultivos y 780.000 hectáreas para pastos que producen 70.000 toneladas de leche.  Lo que significa que por cada hectárea, teniendo en cuenta el hato ganadero de 800.000 reses, de las cuales 195.000 son productoras de leche,  existe una res  por hectárea. La unidad agrícola familiar entre 2 y 3 hectáreas demuestra que la baja productividad para el sector lechero en Boyacá es evidente, con hatos doble propósito.
Por la  crisis del sector agropecuario se ha venido dando un cambio en los usos del suelo. De 1991 a 2002, se dejaron de sembrar 45.000 hectáreas agrícolas y 30.000 en pastos. Según el IGAC, el 44% del área total en Boyacá hoy tiene conflictos por uso indebido de los suelos. Del total de propiedades el 30% le falta titularidad a sus dueños.
 La bancarización del sector agropecuario es de las más bajas del país;  según el Banco de la Republica en el 2009 el sector financiero en Boyacá captó $1.897.592 (un billón ochocientos noventa y siete mil millones), coloco en el departamento  1.328.135(un billón trescientos veinte ocho mil millones ciento treinta y cinco pesos m/cte), de los cuales el sector agropecuario capturó  menos del 10% de este crédito, o inversión del ahorro  regional, un indicador que refleja su pobre bancarización.  Es de destacar que del total del PIB agropecuario en Boyacá solo al 6% se le incorpora algún valor agregado, una muestra de atraso en modernización del sector y aplicación de conocimiento y  tecnología.
Los costos de producción se han convertido en un factor de pérdida absoluta de rentabilidad, según Agronet  mientras en el año 2005 un Kilo de abono 15-15-15 costaba  $815 pesos, en el 2009 este mismo Kg  cuesta $2020, mientras en el 2004 un Kg de 10-30-10 costaba  $970  en el 2009 cuesta $2.154, más del 200% más. En estas condiciones la pobreza del campo en Boyacá es inevitable, y lo demuestran los presupuestos que deja el gobierno departamental para el sector, según la Secretaria de Fomento Agropecuario se necesitarían para tratar de resolver problemas urgentes del sector en el 2011 cerca de $ 14.000 millones de pesos, sin embargo en el presupuesto que aprobó la asamblea se asignaron $950 millones, una muestra del abandono para lograr cambiar en algo la realidad  del sector.
En estas condiciones, la persecución desatada a los productores del campo en líneas como la leche con los decretos que prohíben su venta al por menor, y el cierre indiscriminado de mataderos, que golpean el pobre hato ganadero del departamento, y toda la economía campesina de nuestra región. Son razones suficientes para que este miércoles 9 de marzo marchemos a la capital del país, para demostrar las equivocadas medidas que en este sector ha tenido el gobierno nacional y regional. 

PEDRO PABLO SALAS HERNANDEZ
CONCEJAL DE TUNJA
  

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