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miércoles, 14 de marzo de 2007

MANDATO POPULAR POR LA UNIVERSIDAD PÚBLICA

HACIA LA MOVILIZACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA POR LA UNIVERSIDAD PÚBLICA DE BOYACÁ

DEBEMOS CAMBIAR RADICALMENTE LA UNIVERSIDAD

La Universidad como está no puede ni podrá cumplir los fines que filosófica, política y éticamente debe alcanzar. Entendemos la Universidad en todo su sentido, amplio, diverso y complejo, y por ello, de naturaleza esencialmente democrática y pública, o sea, de todos y para todos, a fin de que, como le corresponde, pueda ser constructora y emancipadora del individuo y de la sociedad en general.

Lo que hoy tenemos es un despropósito de universidad frente a su realización verdadera, se halla sitiada, capturada y expoliada por el clientelismo regional y local, que la han convertido en el objeto de sus prácticas manipuladoras, prebendarías y de usufructo económico corrupto. La universidad en este sistema se ha concebido como mecanismo de control y sometimiento social al orden establecido, intencionalidad que se afianza aún más en el carácter institución que solo imparte una instrucción y capacitación tecnologizante y tecnicista, conforme a los intereses específicos del mercado, o mejor, de la ganancia capitalista, y obviamente ello implica eliminar la formación humanística y política imprescindibles al deber ser de universidad.

El carácter público de la universidad se ha sometido a su desaparición a través de las actuales políticas gubernamentales mediante el recorte y desfinanciación de los aportes públicos, a la vez que imponiendo formas de autofinanciamiento, desconociendo y vulnerando la autonomía universitaria.

Esto ha llevado a la universidad a una situación decadente, incapaz de responder frente a problemáticas generalizadas y graves como la crisis humanitaria, la pobreza extrema, marginalidad, insatisfacción de necesidades básicas, desempleo, etc.; le ha faltado liderazgo político en la región para acometer e incidir en la implementación de políticas públicas (primer departamento en mortalidad infantil por desnutrición, segundo en pobreza, etc.), en promover y desarrollar soluciones a problemáticas estratégicas que potencien oportunidades de mejoramiento y bienestar socioeconómico; ha estado ausente al desarrollo de toda clase de acciones y mecanismos que posibiliten la exigibilidad, protección y garantía de derechos sociales, políticos, civiles, económicos, culturales, ambientales, colectivos, individuales, de género, entre otros, tal y como lo ordena la Constitución Nacional. Lo anterior muestra que su investigación y producción científica es precaria, insatisfactoria e inocua.

Otro de los quehaceres trascendentales a que ha faltado la universidad, ha sido el de su compromiso y responsabilidad frente a la exigencia e importancia de la construcción y profundización de la democracia, pero no solo hacia su interior institucional, sino hacia el conjunto del ámbito social y político, es decir, de abordar espacios y formas de expresión, decisión, relación, articulación y construcción (fuertes y eficaces) de democracia auténtica hacia el ordenamiento y desarrollo de la sociedad en su conjunto. O sea, generando las condiciones, los medios y espacios donde la ciudadanía en general y las distintas organizaciones ciudadanas intervengan y construyan los diversos procesos y determinaciones acerca de lo económico, lo social, lo ético, lo moral, lo estético, lo cultural, lo espiritual, etc. Obviamente una universidad que no practique una real democracia desvirtúa su esencia de tal. Nos hallamos pues en una encrucijada y ante la toma de una determinación: O nos hacemos partícipes y responsables en el proceso de extinción de la universidad pública, ya próximo a sellarse; o defendemos y reconstruímos una universidad en tanto valuarte político y social para la libertad, la emancipación, el desarrollo, el bienestar y la realización y garantía de los derechos. Exigencia que solamente podrá hacerse bajo su condición y carácter, imprescindibles e imperativos, de lo público.

Nuestra condición y responsabilidad de sujetos sociales y políticos nos impone no solo que expresemos nuestro repudio sino que además subvirtamos todo este estado de circunstancias y causas que generan y mantiene la situación de postración y crisis que vivimos.

EL MANDATO, PROPUESTA DE ACCIÓN CONCRETA PARA LA TRANSFORMACIÓN UNIVERSITARIA.

La defensa de la Universidad Pública debe afianzarse sustancialmente desde su apropiación por la sociedad y no solo como simple articulación. Debe concebirse, por tanto, como un Movimiento Social y Político amplio, abierto, plural, fundamentado en la construcción democrática y el empoderamiento masivo y popular, en el cual se sustenta y proclama el Mandato. Mandato, puesto que es el Pueblo quien tiene no solo la potestad sino que es la fuente de soberanía y de emanación del poder – y por ende de toda expresión de ordenamiento y gobernación del estado y de la sociedad.
Mandato que aboca a la práctica de la democracia directa superando toda transposición representativista o participacionista, (mecanismos que a la postre terminan birlándola) y que basa su realización en el ejercicio cotidiano de deliberación democrática amplia, y en la autodeterminación y autogestión en todas actividades de existencia de la sociedad y del individuo.

Bajo estas bases de gobierno democrático popular será como podrá sustentarse y desarrollar, de manera sólida, congruente y decidida, la realización y logro de los fines, objetivos y actividades que comprende y debe adelantar la universidad en forma trascendental y transformadora.
Para su alcance y como un proceso de construcción colectivo, permanente y sostenible, se implementarán Mesas de Trabajo encargadas del diseño, formulación, preparación y desarrollo de las iniciativas que concreten este mandato.

Por la defensa de la universidad pública,
Por una universidad popular y democrática,
Por un gobierno universitario popular,
Construyamos y materialicemos el

MANDATO POPULAR UNIVERSITARIO


Adelante! Somos sujetos sociales y políticos!
mandatouptc@gmail.com

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